La gente se entiende hablando.

Aprendí en mis más de cinco décadas de ejercicio profesional, que no sabemos hablar. Creemos que decimos algo y nos sorprende descubrir que el otro entendió otra cosa. Basada en esta simple noción es que concibo la ayuda que puedo ofrecer tanto en cursos como en una charla de una hora.

Conversaciones Difíciles

La charla. En una hora y con el apoyo de imágenes destinadas a fijar los conceptos desarrollo los 7 pasos que conducen a que una conversación difícil sea posible.

El curso

Cuatro clases de dos horas cada una con lo que aprendí a lo largo de mi vida profesional, con pacientes, y personal, con familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Aprendí que muchos conflictos en la interacción y convivencia son consecuencia de dos cosas que se potencian mutuamente:

Supuestos que generan expectativas irreales y conducen a frustraciones que se vuelven reclamos y acusaciones, a los que le siguen peleas que pueden ser violentas. El sufrimiento y la vivencia del fracaso resultan abrumadores. 

La comunicación ineficaz que dificulta ser escuchados porque en lugar de ser propuestas de diálogo son ataques que se responden con contraataques. Podremos aprender un hablar diferente que comunique, que pueda ser escuchado y conversado y reabra un diálogo amable y pacífico.

Al final de cada clase envío un punteo de los temas tratados y el enlace de la clase grabada.

Hablo en castellano llano, no en psicologés ni en lenguaje académico y mi objetivo es abrir y entender todo lo que una conversación implica y ver los ingredientes necesarios para hablar de modo que realmente comunique.

El costo del curso es de 15.000 $ para residentes en Argentina y 80 U$S para residentes en el exterior.

Si te interesa, escribime a cursosdianawang@gmail.com . 

HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE

(siempre que hable para ser entendida)

HABLANDO BIEN SE VIVE MEJOR

Entrevista y concurso para Diario con Vos.“No sabemos hablar”, dijo la psicoterapeuta Diana Wang, especialista en conversaciones difícilesPor Martina Tortonesi Los humanos son seres sociales por naturaleza, pero en momentos de grieta, desencuentro y pérdida, suele confundirse hablar con conversar y las discusiones llegan para tomar protagonismo.“Hay un hablar que conversa y otro que ataca. Si hay ataque, no hay conversación posible”. Esto es lo que sostiene la psicoterapeuta Diana Wang, que aconseja a personas que deben enfrentar situaciones ríspidas e incómodas, discusiones o peleas que impiden el diálogo.La escritora y especialista en vínculos –miembro del Museo del Holocausto de Buenos Aires y de TEDxRiodelaPlata– habló con Diario Con Vos sobre su próximo curso para enfrentar conversaciones difíciles.-¿Con qué inquietudes suele llegar la gente a tus cursos? ¿Qué tipo de gente suele ir?-Viene gente de diferentes ámbitos puesto que cuando se trata de la interacción humana pasan las mismas cosas en todas partes. Recibo tanto personas interesadas en resolver alguna conversación difícil en el ámbito familiar como en el social o el laboral. Las inquietudes suelen coincidir en el desánimo por haberlo intentado muchas veces y no haber podido conseguir conversar. La gente suele venir herida y con poca esperanza.-¿Qué puede generar en una persona el guardarse una conversación difícil?-Las conversaciones difíciles tienen un trámite doloroso porque para evitar la pelea, que es donde suelen desembocar, a veces se las calla esperando el momento adecuado, que no llega porque el temor al enfrentamiento lo posterga una y otra vez. Y hacen bien porque, y este es mi descubrimiento para nada novedoso, no sabemos hablar. No sabemos hablar y dialogar, lo que solemos hacer es hablar y quejarnos, hablar y acusar, hablar y demandar. No sabemos hablar y dialogar, lo que solemos hacer es hablar y quejarnos, hablar y acusar, hablar y demandar.”-¿Tus cursos tienen un enfoque especial por la pandemia? ¿Qué tipos de conversaciones difíciles surgieron en este último tiempo?-Empecé los cursos durante la pandemia y como resultado de ella, así que no sé cómo serán una vez que termine. Las dificultades para conversar ya las tenía descriptas previamente pero el encierro forzoso y la convivencia obligada las puso de modo protagónico y tal vez lo que antes se podía ocultar ahora está resultando más difícil.-¿Hay diferencias entre los hombres y las mujeres? ¿Es cierto que a los hombres les cuesta más abrirse o son más reservados?-Claro que hay diferencias, tantas como diferencias entre las personas. Una de las cosas que enfatizo en los cursos y en mis conferencias es que la gente no cambia, hay características que nos definen y nos acompañan toda la vida. Sociables o recluidos, conversadores o callados, optimistas o pesimistas, activos o reflexivos, planificadores o repentinistas… y puedo seguir con este tipo de categorías que no cambian. Y esa es una de las fuentes de conflictos más común, la expectativa de cambiar al otro. Es el motivo universal de las consultas de pareja que recibo: ambos vienen pidiendo y esperando cambiar al otro. Aunque ciertamente es más común encontrar mujeres que tienen más desarrollada la conexión de sus emociones y que se frustran cuando su compañero masculino no responde de la misma manera. También es más común que los hombres tengan desarrollada la actitud de ir directo a la solución de algo, que el diálogo les resulte incómodo. Más común no quiere decir que todos lo hagan ni siempre ni del mismo modo. Pero estas y otras diferencias están en la base de muchos desencuentros y penurias.-¿Hay diferencias generacionales? ¿Los niños, adolescentes y adultos enfrenta conversaciones diferentes?-Hay diferencias etarias, aunque no en la metodología de encarar una conversación que sea un diálogo y no una pelea. En la base de un verdadero intento de dialogar debe estar la consideración por el otro, la convicción de que el otro tiene tanto derecho como uno a opinar e incluso a opinar distinto, porque es un otro, es distinto que uno. Incluso los hijos. Si nos acercamos pontificando, con un discurso de superioridad, enarbolando la insignia de la verdad que solo nosotros poseemos, no podemos ver al otro. Y si el otro, sea niño, adolescente o adulto, no es visto, no es atendido, no es respetado, ninguna conversación podrá tener lugar. Será un monólogo, o dos monólogos paralelos, cada uno creerá que el otro no lo ha escuchado y tendrá razón: nadie fue escuchado. Si queremos conversar de modo dialogal, el requisito indispensable es tener abierta la oreja mucho más que la boca.La gente no cambia, hay características que nos definen y nos acompañan toda la vida. Y esa es una de las fuentes de conflictos más común: la expectativa de cambiar al otro.”Wang resumió que “de todo esto es que se trata el curso. Es adquirir una nueva habilidad, una súper habilidad, porque una vez adquirida, la podemos naturalizar y aplicar a todos los ámbitos de nuestra vida. Una vez que vemos con qué poco podemos revertir una situación que parecía imposible, esta habilidad queda incorporada. No hay nada mejor para mantener un cambio que el éxito. Lo que enseño no es mágico ni requiere poderes especiales: son cosas que todos conocemos, que tenemos a mano y que no solemos usar“, finalizó.Publicado en Diario con vos

Entrevista y concurso para Diario con Vos.

“No sabemos hablar”, dijo la psicoterapeuta Diana Wang, especialista en conversaciones difíciles

Por Martina Tortonesi 

Los humanos son seres sociales por naturaleza, pero en momentos de grieta, desencuentro y pérdida, suele confundirse hablar con conversar y las discusiones llegan para tomar protagonismo.

“Hay un hablar que conversa y otro que ataca. Si hay ataque, no hay conversación posible”. Esto es lo que sostiene la psicoterapeuta Diana Wang, que aconseja a personas que deben enfrentar situaciones ríspidas e incómodas, discusiones o peleas que impiden el diálogo.

La escritora y especialista en vínculos –miembro del Museo del Holocausto de Buenos Aires y de TEDxRiodelaPlata– habló con Diario Con Vos sobre su próximo curso para enfrentar conversaciones difíciles.

-¿Con qué inquietudes suele llegar la gente a tus cursos? ¿Qué tipo de gente suele ir?

-Viene gente de diferentes ámbitos puesto que cuando se trata de la interacción humana pasan las mismas cosas en todas partes. Recibo tanto personas interesadas en resolver alguna conversación difícil en el ámbito familiar como en el social o el laboral. Las inquietudes suelen coincidir en el desánimo por haberlo intentado muchas veces y no haber podido conseguir conversar. La gente suele venir herida y con poca esperanza.

-¿Qué puede generar en una persona el guardarse una conversación difícil?

-Las conversaciones difíciles tienen un trámite doloroso porque para evitar la pelea, que es donde suelen desembocar, a veces se las calla esperando el momento adecuado, que no llega porque el temor al enfrentamiento lo posterga una y otra vez. Y hacen bien porque, y este es mi descubrimiento para nada novedoso, no sabemos hablar. No sabemos hablar y dialogar, lo que solemos hacer es hablar y quejarnos, hablar y acusar, hablar y demandar.

No sabemos hablar y dialogar, lo que solemos hacer es hablar y quejarnos, hablar y acusar, hablar y demandar.”

-¿Tus cursos tienen un enfoque especial por la pandemia? ¿Qué tipos de conversaciones difíciles surgieron en este último tiempo?

-Empecé los cursos durante la pandemia y como resultado de ella, así que no sé cómo serán una vez que termine. Las dificultades para conversar ya las tenía descriptas previamente pero el encierro forzoso y la convivencia obligada las puso de modo protagónico y tal vez lo que antes se podía ocultar ahora está resultando más difícil.

-¿Hay diferencias entre los hombres y las mujeres? ¿Es cierto que a los hombres les cuesta más abrirse o son más reservados?

-Claro que hay diferencias, tantas como diferencias entre las personas. Una de las cosas que enfatizo en los cursos y en mis conferencias es que la gente no cambia, hay características que nos definen y nos acompañan toda la vida. Sociables o recluidos, conversadores o callados, optimistas o pesimistas, activos o reflexivos, planificadores o repentinistas… y puedo seguir con este tipo de categorías que no cambian. Y esa es una de las fuentes de conflictos más común, la expectativa de cambiar al otro. Es el motivo universal de las consultas de pareja que recibo: ambos vienen pidiendo y esperando cambiar al otro. Aunque ciertamente es más común encontrar mujeres que tienen más desarrollada la conexión de sus emociones y que se frustran cuando su compañero masculino no responde de la misma manera. También es más común que los hombres tengan desarrollada la actitud de ir directo a la solución de algo, que el diálogo les resulte incómodo. Más común no quiere decir que todos lo hagan ni siempre ni del mismo modo. Pero estas y otras diferencias están en la base de muchos desencuentros y penurias.

-¿Hay diferencias generacionales? ¿Los niños, adolescentes y adultos enfrenta conversaciones diferentes?

-Hay diferencias etarias, aunque no en la metodología de encarar una conversación que sea un diálogo y no una pelea. En la base de un verdadero intento de dialogar debe estar la consideración por el otro, la convicción de que el otro tiene tanto derecho como uno a opinar e incluso a opinar distinto, porque es un otro, es distinto que uno. Incluso los hijos. Si nos acercamos pontificando, con un discurso de superioridad, enarbolando la insignia de la verdad que solo nosotros poseemos, no podemos ver al otro. Y si el otro, sea niño, adolescente o adulto, no es visto, no es atendido, no es respetado, ninguna conversación podrá tener lugar. Será un monólogo, o dos monólogos paralelos, cada uno creerá que el otro no lo ha escuchado y tendrá razón: nadie fue escuchado. Si queremos conversar de modo dialogal, el requisito indispensable es tener abierta la oreja mucho más que la boca.

La gente no cambia, hay características que nos definen y nos acompañan toda la vida. Y esa es una de las fuentes de conflictos más común: la expectativa de cambiar al otro.”

Wang resumió que “de todo esto es que se trata el curso. Es adquirir una nueva habilidad, una súper habilidad, porque una vez adquirida, la podemos naturalizar y aplicar a todos los ámbitos de nuestra vida. Una vez que vemos con qué poco podemos revertir una situación que parecía imposible, esta habilidad queda incorporada. No hay nada mejor para mantener un cambio que el éxito. Lo que enseño no es mágico ni requiere poderes especiales: son cosas que todos conocemos, que tenemos a mano y que no solemos usar“, finalizó.

Publicado en Diario con vos

Feedback de algunos de los asistentes del curso:

  • ¡Excelente curso! Teoría más experiencia explicada y aplicada en forma "terrenal". Entre los aprendizajes me llevo básicamente la incorporación de una nueva actitud, otra postura para encarar este tipo de conversaciones; saber que me puedo tomar mi tiempo para contestar, el esfuerzo por dejar el enojo de lado, tratar de entender el punto de vista del otro. Claudio Kosak.

  • Saliendo de lo general que para mi siempre es un placer escucharte o leerte, y yendo al curso en particular, me llevo varios tips para encarar "conversaciones difíciles", como "la preparación, el entender que no me lo hace a mi, que el otro es otro con sus propias creencias y experiencias, etc." Lo que más me gusta es cuando brindas ejemplos de lo cotidiano, son muy esclarecedores. A mi particularmente me sucede que con la teoría me llevo bomba pero ponerlo en practica se me dificulta, por lo que un ejemplo siempre me ayuda. Adriana Casais

  • Me sirvió muchísimo el curso para ordenar herramientas que tenía y no lo sabía, y para comenzar a tomar conciencia de cuando una conversación puede ser delicada para la otra persona aunque a mí no me parezca. Ana Puigvert

  • ¡Hermoso taller! Gracias por tu calidez y por compartir tu enriquecedora experiencia! María Cavalieri

  • ¡¡¡Espectacular el curso!!! Mucho aprendizaje!!! Quedé con ganas de más!!! Gracias Diana, siempre es un placer escucharte. Lily Rozenthal

  • Me llevo como aprendizaje la preparación de la conversación con todo lo que ello implica, lo que no queremos que pase, lo que podemos hacer para evitar empeorar la situación. Analía Montero

  • Realmente la mayor cantidad de veces nunca me preparé para conversar sino para ganar una pelea. Y también es valioso saber que no hay que hablar de todo todo el tiempo, inclusive el hablar de mas o hacerlo cuando no se esta listo puede traer el efecto contrario al deseado (aunque uno tenga las mejores intenciones). Zoraya Caro

Terminó “Conversaciones Difíciles”- Junio 2021 (fue el primero)

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