Niños de la Shoá en Argentina:
El reconocimiento recibido en la Legislatura Porteña.
El Salón Dorado del Palacio Legislativo de la Ciudad de Buenos Aires brillaba en ese atardecer tibio. Entrábamos con nuestros pasos tímidos animados por la emoción que promete la trascendencia. Como esa puerta que abrimos en Pésaj, para permitir la entrada del profeta Elías y para que quienes pasan por nuestra casa vean que alrededor de la mesa hay una familia reunida alabando a la libertad, esa noche, una nueva puerta se nos abrió y por ella entramos.
El martes 15 de abril pasado, nuestro grupo, Niños de la Shoá en Argentina, fue honrado con un acto de reconocimiento. La Legislatura de la Ciudad acordó por unanimidad en sesión del 13 de febrero de 2003, la realización de un acto de reconocimiento y homenaje a “quienes sobrevivieron al mayor genocidio del siglo XX, siendo en su mayoría niños.... Frente al genocidio, experiencias como la del grupo “Niños de la Shoá” resaltan todo el valor de la tolerancia y la importancia fundamental de la reflexión colectiva frente al horror, la tarea preventiva que de ésta surge y el rescate de la dignidad”. Como dijera el diputado Fernando Finvarb, que preside la comisión de Cultura de dicho cuerpo, “son contadas las ocasiones en que los veinte bloques políticos se ponen de acuerdo de manera unánime”. Ésta fue una de esas pocas veces.
La iniciativa se debió al diputado socialista Raúl Puy que resaltó a nuestro grupo por su labor en la difusión de valores éticos y en su lucha por los derechos humanos y en especial, por lo realizado en nuestro film testimonial, “Aquellos niños” dirigido por Bernardo Kononovich.
No nos podíamos creer a nosotros mismos sentados en ese ámbito esperando ser llamados, uno por uno, para recibir nuestro diploma y el saludo de los diputados. El hecho de estar en un salón presidido por el escudo nacional, en ese acto público y oficial, daba a nuestra labor que entra en su séptimo año, esa trascendencia con la que tanto habíamos soñado y que creíamos difícil de lograr.
La locutora puso en antecedentes a los presentes acerca de quiénes somos, cuáles fueron nuestras experiencias, qué hacemos y qué queremos conseguir. Habló de qué representa ser un “niño de la Shoá”, de nuestra tarea en escuelas e instituciones y de nuestro cálido grupo, esa otra familia que hemos constituido a lo largo de estos años.
Luego cedió la palabra a nuestra querida Irene Dab a quien acompañamos en cada quiebre de su voz conmovida porque cada uno de nosotros hablaba por su boca. Expuso nuestra experiencia, el significado de nuestro trabajo, recordó algunas circunstancias que nos identifican, nuestro ingreso al país, nuestra adaptación, el haber llegado al presente y nuestra lucha incesante.
Los diputados Finvarb y Puy hablaron de la significación de nuestro trabajo desde una perspectiva de comprensión cabal y sólida del fenómeno político, social y humano de la Shoá.
En la semana de Pesaj, en el marco de la conmemoración del 60 aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia, ese mismo día, cincuenta años antes, la Casa Socialista había sido incendiada. Curiosa casualidad. En una ciudad que sangra aún por los ataques impunes de la Embajada de Israel en el 1992 y de la AMIA en 1994, la mención al hecho sucedido en 1953 subrayaba la pertinencia del acto de reconocimiento.
Los ojos húmedos, las piernas temblorosas pero la mirada y el paso firmes, así recibimos, cada uno de nosotros, ese reconocimiento. Ante amigos, parientes y personas queridas, nos hemos sentido valorados y altamente estimulados en lo que algunas veces nos desanima y agobia. Ante la incomprensión de algunos, los prejuicios aún existentes de otros, las incertidumbres y las injusticias, tenemos ahora este acto de reconocimiento que no sólo nos alienta, sino que nos recuerda que vale la pena, que nada de lo que hagamos es poco, que es nuestro deber insistir con la memoria y con este trabajo de hormiga, firme y persistente, en contra de la intolerancia, el fundamentalismo y la irracionalidad.
Hacemos nuestra, como judíos, la máxima de Pésaj: “Contarás a tus hijos”: Como sobrevivientes de la Shoá agregamos: “Contaremos al mundo”.
Graciela Jinich y Diana Wang
(coordinadoras de Niños de la Shoá en Argentina)