Boletín Nº 1 - Mayo 2004
(Nº 21 de "Niños de la Shoá en la Argentina" y Nº 10 de "Segunda Generación")
 
 

AÑO DEL ENCUENTRO


Marchando y aprendiendo a caminar De Cara al Futuro

 

 
 
AGENDAR PRÓXIMA REUNIÓN:
lunes 17 de mayo, 20 hs
Veremos la película francesa "Les yeux baissées" ("Los fantasmas de Louba" como se titula en castellano), subtitulada, y comentaremos lo que nos despierte. Es la historia de una hija de una "niña de la shoá" francesa, donde se ven algunos aspectos de lo vivido en Francia, la zona libre, los colaboracionistas, la posguerra, la crisis de identidad, la búsqueda de la identidad.
Constitución de la Asociación. Historia, trámite y misión: Después de varias reuniones, conciliábulos y debates, decidimos unir los dos grupos ("Niños de la Shoá en la Argentina" y "Segunda Generación de Sobrevivientes de la Shoá") en una asociación civil que nos permita la existencia y operación legal. Ello se hacía necesario en la organízación del Encuentro De Cara al Futuro. Presentarnos como asociación, nos permite abordar de otra manera todo lo que este trabajo requiere, tanto nuestra unión con la Fundación Memoria del Holocausto, como los diferentes pasos y conductas de la tarea (invitaciones, búsqueda de auspicios y patrocinios, recepción de donaciones, gastos, solicitudes, etc).

Hemos realizado una asamblea constitutiva el 8 de marzo de 2004, en la cual hemos aprobado el estatuto de la Asociación, hemos decidido el nombre de la asociación (Generaciones de la Shoá en Argentina), hemos fijado la cuota societaria (100$ por año) y hemos designado la primera Comisión Directiva. Son sus miembros: Diana Wang, Presidenta; Frida Levy, Vice-Presidenta, Tobías Holc, Secretario; Irene Dab, Tesorera; Claudia Piperno, Kati Kertesz y Marisha Blum, Vocales; Alberto Neuburger y Rosa Roternberg, Revisores de Cuentas. Alrededor de 40 miembros de los dos grupos han firmado el acta constitutiva. El trámite está siendo considerado por la Inspección General de Justicia. 

Generaciones de la SHoá en Argentina está pensada como una asociación-nido que albergue tanto a los sobrevivientes -mayores o niños- como a la segunda y tercera generación, tomando el tema del legado como central en nuestra constitución y misión.

Organización del Encuentro: Lo hecho hasta ahora: En un clima de sustento mútuo y colaboración nos hemos asociado con la Fundación Memoria del Holocausto en esta aventura. Tenemos un lugar, escritorios, teléfonos, computadora, elementos de trabajo y el apoyo institucional. Hemos contratado a EK Producción & Cultura para el armado de la estructura del Encuentro y todo lo que ello comporta. Tenemos una secretaria, Cynthia Najmanovich y está también la secretaria de EK, Sheila Loy. Las dos están trabajando con entusiasmo y eficiencia para nuestro proyecto. Se está gestionando que el Encuentro sea declarado de interés nacional y provincial en todas las provincias, de interés cultural y que sea auspiciado por organismos oficiales. Tenemos el Centro Cultural General San Martín, con todos los espacios disponibles los cuatro días del Encuentro. Estamos trabajando en la búsqueda de sponsors que nos permitan afrontar los diversos gastos que no sabemos si cubrirán las inscripciones. En especial, desearíamos poder becar a quienes no dispusieran del dinero necesario. Dos comisiones se ocuparon de la búsqueda de nombres y direcciones: la de contactos locales y la de contactos en el exterior. Se han enviado los anuncios a todas las direcciones que disponíamos y ya estamos recibiendo alguna respuestas. Respecto de los invitados especiales, conferencistas y personas de interés y convocatoria internacional, todavía no hay nada "cerrado". Tenemos un semi-sí de Jorge Semprun, el acuerdo de Marcos Aguinis, Pilar Rahola, Gustavo Perednik y Uki Goñi, hemos invitado a Simone Weil y Mark Halter, a Elianne Karp -la primera dama del Perú- y a Rebeca Grynspan -ex vice presidenta de Costa Rica-. 

Lo que se viene: Las comisiones de trabajo actuales son Difusión, Contenidos, Artística y hay una coordinación para el trabajo de fund raising. Invitamos a participar de las mismas a todo aquél que lo desee, que quiera contribuir con su tiempo y su trabajo. Las comisiones se reúnen en días y horas que convienen internamente. Las reuniones generales suelen ser los días lunes a partir de las 20 hs., cuando no tenemos reunión "normal" de grupo. 

Para participar de la organización, comunicarse con nuestra secretaria, Cynthia, al 4811-3588 int 104.

Crónicas del Pre-encuentro: Queríamos ponernos a prueba, saber si podíamos organizar algo que funcionara, si habría una convocatoria respetable, si las actividades serían interesantes. "Anticipando el futuro" se hizo por todo eso.

El domingo 28 de marzo, todo el día, circularon por la Fundación Memoria del Holcoausto, alrededor de 160 personas. El viernes anterior, cuando se confirmaban una a una las inscripciones, tuvimos que renunciar al cupo máximo: no podíamos decir que no a nadie. "¿Alcanzará la comida?", "¿habrá suficiente lugar en las aulas?", "¿habrá suficientes sillas?". Ésas y otras cosas que nos acosaban, quedaron relegadas ante la insistencia de la gente. "Ya nos arreglaremos", pensamos finalmente. Y así fue. No sólo nos arreglamos sino que todo funcionó bien, a horario, con traquilidad y amabilidad.

Celia Birembaun nos dio amor en forma de canción. A la mañana, con el Himno Partizano y en el cierre con una bellísima canción en dyudezmo, canción que cantaban los sefaríes en Auschwitz y la conmovedora "Royinkes mit mandlen". Su voz, a capella, su vibración y emoción, nos contagió a todos y le dio el sabor emocional que todos precisábamos.

Encendimos las velas en homenaje a los seis millones de hermanos asesinados.

Los talleres y los facilitadores: Los títulos de los talleres y sus facilitadores fueron: Por la mañana: “¿Cómo sigue viva la shoá para nosotros hoy?”,Tobías Holc; “Las parejas y/o hijos de mis padres: las familias de antes de la guerra”, Marisha Blum; “Mi experiencia en la shoá: recuerdos y olvidos”,Hélène Gutkowski;“Rastreando las raíces”,Patricia Markowicz; “Palabras que nunca dije”,Diana Wang. Por la tarde: “Después de la guerra, ¿todo terminó?”,Tobías Holc;”La historia de este objeto”, Marisha Blum; “Conversaciones entre generaciones”, Hélène Gutkowski; “Ayudándonos a contar”, Diana Wang; “Nuestros padres....”, Patricia Markowicz.

Habíamos colocado un mapa del contorno de Europa -que había dibujado Francis Levy- pegado en un telgopor  y con unos pinchecitos de colores para que la gente ubicara su lugar de origen. Se formaban alrededor grupos de personas conversando acerca de si este lugar quedaba por allí o por aquel otro lado. Testigo mudo, gráfico y concreto, quedó con una zona densa llena de pinchecitos, como una evidencia de nuestra comunidad de provenencias.

Frida Levy y Eva Stupnik, se ocuparon de que el momento de la comida fuera de la calidad, cariño y heimishkeit que nos tienen acostumbrados.

Terminamos con la promesa de la tercera generación leída por Sabrina Ajmechet, nieta de sobrevivientes. El texto completo está más abajo.

Proyecto de libro:  El libro sobre los "niños" que está escribiendo D.Wang, sigue en proceso de elaboración, edición, re-escritura y corrección. Todavía no tiene título. Los 30 testimonios recogidos, han sido revisados y corregidos por cada uno de los testimoniantes. La historia de la Shoá contada por los "niños" es tan particular, sensible, vital y conmovedora como lo fue nuestro film "Aquellos niños". La voz de la infancia, el inocente por antonomasia, muestra el horror, a veces casi sin contarlo, en su más pura expresión. Esperamos que refleje lo sucedido y que pueda ser útil como legado.
Últimas reuniones: * La de fin de año, en el domicilio de los Kertesz: Eliahu Toker y Rudy presentaron su libro "Odiar es pertenecer", el humor como resistencia y denuncia frente al totalitarismo, racismo... Hablamos del libro que tan inteligentemente ofrece reflexiones teñidas de humor sobre estos temas que tan bien conocemos. Nos contaron sobre la "cocina" del libro, la ideología básica con la que fue construido, el concepto de humor que tiene como protagonistas siempre a las víctimas, habla por ellas, desde el lugar del golpeado. Nunca se burla de ninguna minoría ni grupo victimizado, la burla o la ironía está siempre dirigida al perpetrador, al voctimario.Otros se animaron y contaron chistes. Fue una linda reunión de fin de año, con risas, comida rica, caras sonrientes, momento de plenitud en clima cálido y fraternal.

* La primera reunión de este 2004 fue recién en abril. El mes de marzo estuvo dedicado a la constitución de la asociación y a la organización y realización del pre-encuentro. Además de los lunes feriados por la festividad de pésaj. Dado que tendríamos sólo una oportunidad de reunirnos, lo hicimos los dos grupos, Niños de la Shoá y Segunda Generación. La actividad nuestros propios nombres: los que nos tendrían que haber puesto y no nos pusieron y por qué, los que nos pusieron y por qué, los de los documentos y los que usábamos, los nuevos y los viejos, los reales y los ficticios, los apodos, y todo por qué. En una sucesión de relatos a cual más interesante, recibimos una lección de historia, geografía, sociología, antropología, religión, economía, migraciones y literatura. Nos conmovimos, nos reímos, nos conocimos mejor y tenemos ahora imágenes muy personales de todos los que estuvimos.

Nota alentadora: en el comienzo de la reunión, estuvo la hija de Luis Grin, Anita, una deliciosa jovencita de 14 años que enunció su deseo de armar un grupo de tercera generación. Queda abierta la propuesta.

La promesa de la tercera generación

(leído por Sabrina Ajmechet en el pre-encuentro del 28 de marzo):

     Como descendiente de sobrevivientes de la Shoá, reconozco y acepto mi lugar en la historia judía y acepto los mandatos que mi promesa determina.
     Nací en un lugar y en un tiempo muy distantes de la oscuridad y los horrores que sufrieron mis antepasados. Sin embargo, a través de sus memorias y las historias que he escuchado, sé lo que estuvieron
forzados a soportar. Sé de dónde vienen, quiénes han sido y en quiénes se convirtieron. Sé que intentaron aniquilarlos, así como a la cultura y al espíritu de mi familia y el del pueblo judío.
     Dedico esta promesa a mis antepasados, que sufrieron, soportaron y sobrevivieron y, también a quiénes fueron menos afortunados y perecieron.
     Por los judíos asesinados, hombres, mujeres y niños, digo: no olvidaré.
     Por la vida judía destruida en toda su variedad y esplendor, digo: no olvidaré. Prometo recordar.
     Por quiénes arriesgaron sus vidas persiguiendo la justicia y que salvaron judíos, digo: no olvidaré. Y aprenderé con su ejemplo.
     Prometo hacer preguntas y no tener miedo. Si ya es muy tarde para preguntar a mis antepasados, preguntare a otros sobrevivientes. Leeré testimonios, escucharé relatos y miraré videos para saber y no olvidar.
     Prometo aprender y luego enseñar a mis hijos las historias y la historia de aquel tiempo.
     Prometo defender la existencia del Estado de Israel.
     Prometo abrazar los valores judíos que trataré de sostener y difundir en mi comunidad.
     Según aprendí de mis antepasados, todos los judíos fueron torturados del mismo modo sin importar su practica religiosa o sus creencias.Todos los judíos estamos conectados y ligados por la historia. Tratare de mantener la unión del pueblo judio.
     Hemos sido creados iguales. Prometo dedicarme a tratar a los demás con dignidad, bondad y respeto. Prometo combatir el odio hacia cualquier grupo humano, no aceptarlo en silencio aun cuando no esté
directamente afectado. Me dedicaré a perseguir la paz, la justicia y la libertad para toda la gente.
     Siento orgullo por la fuerza y el coraje de mis antepasados.
     Soy un descendiente de la Shoá.
     Estoy aquí para recordar y continuar con el legado.
Piedra que rueda no cría musgo  
 Estamos caminando y cambiando en este caminar. Los cambios tienen su lado bueno y su lado malo. El bueno es, como dice aquel refrán "piedra que rueda no cría musgo", es decir, el movimiento, el cambio, mantiene las cosas vivas, alertas, abiertas a lo nuevo, en constante proceso de reconstrucción y renovación de sentidos. También genera, del otro lado, la pérdida de algunos aspectos conocidos, de algunas modalidades familiares hacia la generación de otras, nuevas, diferentes. Es una pérdida y también una ganancia. Algunas personas encuentran que lo perdido era esencial. Otras, por el contrario, han podido volver a encontrar, bajo esta nueva dinámica, aquel sentido que primariamente nos llevó a agruparnos.  De los dos grupos existentes, informales, inorgánicos y bastante espontáneos (no del todo, porque había una coordinación, había programación, había una ligera y blanda formalidad) pasamos a constituirnos en una asociación, con estatutos, autoridades, cuotas societarias, logo, cosas que suenan "pesadas" o "trabajosas". De un grupo amistoso pasamos a ser una asociación, pasamos a tener un nombre, un nombre legal, lo que tiene ecos muy significativos para muchos de nosotros. Adicionalmente, ser una asociación nos da, por supuesto, otra posibilidad  en varios niveles -salir públicamente con una carta de lectores, organizar algún evento, publicar algún comentario, solicitar auspicios y apoyo- y le quita algo de la informalidad tan deliciosa que teníamos. Es verdad. Pero así son los crecimientos. "Piedra que rueda no cría musgo" quiere decir que la piedra que permanece quieta se cubre con musgo. Algunos amigos queridos nos dicen que esto no es ya lo que era. Y tienen razón. Con dolor, tanto de su parte como de la nuestra, se han alejado. Otros amigos se han acercado, especialemnte después de la jornada intensa del pre-encuentro y comparten hoy nuestra emociones y sueños. Algunos que no veíamos hacía un tiempo, han regresado y han sido recibidos con una gran alegría. Así están siendo las cosas.  Como la vida misma.
Texto de Marisha Blum

Anticipando el Futuro: “La historia de este objeto”. Crónica de un taller

El domingo 28 de marzo pasado en el marco de la Fundación Memoria del Holocausto  tuvo lugar, con

gran éxito, tanto en participantes como contenidos, el Preencuentro “Anticipando el futuro”. Fue el primer paso de DE

CARA AL FUTURO, el Encuentro Internacional de Generaciones de la SHoá, que se realizará entre

el 21 y 24 de Noviembre de 2004, por primera vez en habla hispana. Convocado por la Fundación Memoria 

del Holocausto-Museo de la SHoá y Generaciones de la Shoá en Argentina, reunirá en Centro Cultural

General San Martín a los sobrevivientes de la Shoá, a sus hijos, a sus nietos y a todo aquél interesado en reflexionar

sobre el tema.

Captar, transferir y relatar el clima emocional de un taller, es una tarea difícil. Intentaré contarlo aunque

sepa que, posiblemente, es mucho lo que se perdió. Me consuela saber que  seguramente habrá

oportunidad para  aquellos que no se vean reflejados,  a hacerlo  en otro momento o se tienten, tal vez, a ponerlo por

escrito.

Lo que continúa es la crónica, en un registro subjetivo por cierto, de uno de los diez talleres que se

realizaron. Se llamó “La historia de este objeto” y a mí me tocó la responsabilidad de ser su facilitadora.

Éramos varias  personas con diferentes edades y variadas experiencias que  compartimos la intimidad de

ese objeto que, muchas veces,  sobrevivió a la muerte.

 

La consigna había sido, al momento de la inscripción, que quien tuviera algún objeto venido de la Shoá, si quería, lo

trajera. Muchos de nosotros lo hicimos. Yo traje un vasito de plata de la casa de mamá en

Polonia. Otros tan sólo los mencionaron y otros hablaron, sin aludir a ningún objeto, de sus sufrimientos y avatares

durante la guerra, lo cual no es poco y como dicen los israelíes "Kol a cavot” (todos los

honores). Algunos  intervinieron más, otros menos y otros permanecieron en silencio, cada uno desde el

lugar que podía. Pero fue valiosísima  la presencia de absolutamente todos; bien sabemos que  para que

alguien transmita, es necesario  el soporte de otro que lo escuche.

Comenzó Luba refiriéndose a una foto en la que se ven a sus abuelos en Bialystok  y la siguió Lea, quien sacó un trozo de tela, un poco más grande que un pañuelo, a cuadritos con alegres colores. Telita que había pertenecido a un vestido de su madre y a  la  que Lea tocaba, acariciaba, palpaba, sentía, doblaba, daba vueltas.......mil formas de recuperar a su madre, de tenerla con ella. Tuve ganas de tocarla yo también, y de hecho más de uno se la pedimos. Mientras contaba que a esa tela la rescató, junto con otras cosas, de un escondite que había sido magníficamente hecho por su  tío; tanto que al terminar la guerra lo encontraron tal cual lo habían dejado. Me quedó resonando: "sobreviví por casualidad", “cuando veía la primavera y todo empezaba a florecer, decía: Di  velt is shein  ober  nisht far mir (el mundo es lindo,  pero no para mi)”, "a mi me gusta vestirme con telas a cuadritos....” .

Dina, nos hizo “ver”, sin traer la foto concretamente, su carita, desde un barco,  en medio de

japoneses inmigrantes. A través de esta imagen contó como fue el periplo de ella y su familia para llegar a

la Argentina, dónde habían sido llamados por su abuela. Era el año 40 y en ese intento debieron y

alcanzaron a tramitar la visa para ir al Japón. ¡Sí, al Japón!. La visa les fue concedida por el

Consulado Japonés en Kaunas (Lituania) cuyo cónsul fue Sempo Sugihara, quien tiempo después

fue trasladado a Berlín por incumplimiento de órdenes superiores. Luego de viajar con el Transiberiano

de Moscú a Vladivostok, cruzaron en un barco al puerto de Kobe (Japón) y allí quedaron a la espera del

barco de carga África Marú cuyo destino era Buenos Aires, ciudad a la cual llegaron luego de 71 días

de travesía. Sempo Sugihara  fue honrado por Yad Vashem como Justo entre las Naciones.

 

También Irene nos conmovió y enterneció mientras nos contaba acerca del objeto del cual quería hablar: un

botoncito; el “botoncito protector” lo llamaría yo. Durante la guerra en Polonia, llevaba puesto un tapadito y le dijeron

que ante determinada situación  entregara el botón que formaba parte de él. Dentro del forro del

botón había una moneda de oro, hecho que ella desconocía, y que, obviamente, y todos sabemos que

si la suerte estaba a su favor, le podía salvar la vida. Irene chiquita, Irene tan expuesta.

 

Nuestra mirada se dirigió  a Alberto, quien de un elegante estuche de cuero desenfundó  unas piezas

que resultaron ser los vagones de un trencito de juguete. Los apoyó en el piso, los enfiló, mientras 

todos  mirábamos fascinados  al “trencito de la vida”. Nunca tan adecuadamente algo alude al nombre

de la película con ese título, lo tocamos y jugamos un poco con el.  Nos contó que en París, durante el

período de la guerra, su papá le talló en madera  y le pintó este maravilloso trencito. ¡Qué ofrenda

más hermosa, llena de vida, para que su hijo jugara!. Fue la primera vez que se animó a sacarlo de su casa.

 

Frida tenía entre sus manos  un álbum de poesías que era el que tenía el día que la fueron a buscar

para esconderse. Desde Mayo de 1940, Holanda estaba ocupada por los nazis y en Agosto de ese mismo

año le regalaron, cuando cumplió 8 años,  este “librito”. Hacia fines del 42 se prohibió a los chicos judíos el acceso

a los colegios estatales. Frida y su familia vivían en los suburbios de la ciudad, en  donde no existía

una escuela judía, por tanto se  improvisó en la Casa Comunitaria, en dos pequeñas aulas, un lugar en el

cual algunos pocos maestros y profesores judíos trataron de dar clases. Todos los chicos venían de

diferentes escuelas y  allí hicieron  nuevos amigos.  Mencionó un poema en especial que era de una

nena llamado Greetje  Cohen Treves, cuya hermana Paula era compañera suya. Greetje tenia unos años

más que ellas, probablemente 13 años, con la cual compartían el mismo  aula(las aulas eran compartidas

por niños de distintas edades y diferentes clases).

Frida nos lo tradujo:
 “Más tarde cuando vuelva la luz

y volvamos a mirar nuestros cuadernos de poemas,
       cuando recordemos nuestros sufrimientos,

estas situaciones dolorosas, que entonces nos van a parecer irreales
         Cuando tratemos de rescatar algo positivo de estos tiempos,
          será el hecho de haber encontrado muchos buenos amigos,
          de habernos conocido”

Luego de leer esto Frida reflexionó acerca de la madurez de esta amiga, de lo cual se dio cuenta, como es lógico,

con posterioridad.  Nunca supo más de estas dos hermanitas, como de  tantos otros compañeros de esta escuela que

duró pocos meses, de los cuales también guarda anotaciones. No sabe en realidad en 

cuanto tiempo, pero recuerda  bien que cada vez eran menos quienes concurrían a las clases. Al

hojear de nuevo el cuaderno se pudo fijar, más concientemente, en las fechas  y  así  pudo reconstruir

una parte de su historia..Observó, casi sorprendida, que su apellido fue tachado por ella misma para que

no se viera.  Por otra parte también notó que la última poesía es de su hija, cuando ella misma tenia ocho

años, y se la dedicó para el día de la Madre.

 

A esta altura, en el taller ya circulaban entre los integrantes  todos los objetos. Cada uno  los  tomó con

temor, con respeto, con sumo cuidado. Son testigos, para reactivar la memoria. Son objetos

sagrados e irrepetibles.

 

Luego pasó a hablar Edith H., húngara , sobreviviente. Sin referirse  a ningún objeto en  particular,

repasó tramos de su historia. Le costaba expresarse en español, pero todos sabíamos de qué hablaba.

En un momento decidió callar, por que “le hace mal”, como dijo. No nos sorprendió, esto era muy  común en

los tiempos inmediatos a la guerra. Aún muchos años después lo sigue siendo, aunque, por otro lado, 

había  y aún  hay ,  esto es una percepción y convicción  personal,  grandes resistencias a escuchar a

los sobrevivientes,  a los “ grine”.

Carlotta sacó como una especie de documento. Era un Semanario en húngaro que producían en los campos de liberación. Se tomó el trabajo de traducir algún  fragmento y lo leyó en el taller.

 

Continuó Edith Ch. Su objeto era un libro con la historia de su escuela en Alemania, cuyo Director arriesgó su vida

para salvar a otros y quien fue asesinado con su esposa y sus tres hijos en Trostenez, cerca de Minsk, en 1942. 

El nombre del Director de la "JAWNE", primer colegio secundario judío de Renania, era Dr. Erich Klibansky. Edith intentó rescatar y recordar a aquellos salvadores  que no son tan renombrados ni conocidos  y esta es una manera de que conociéramos y reconociéramos  a su maestro, en el pleno sentido de la palabra, el Director de su escuela.  

Rosa D., polaca, sobreviviente, habló de una foto con 4 mujeres que, parecía que había conservado su padre. Contó los  padeceres  por los que tuvo que atravesar,  que no se terminan de repetir, porque nunca se terminan de expresar,  y

hasta pareciera que causan perplejidad al mismo que los intenta decir.

Ania, con sus ojos muy abiertos, se refirió  como objeto, aunque no lo dijo expresamente, al “tacho de

basura” en el cual la escondieron y relató que fue salvada por una mujer católica. Se le estremecía la voz.

Había pasado la guerra como católica y en el año 48 no le creyeron que era judía; luego de la Shoá, había

que seguir luchando, entre otras cosas, para que le reconocieran su identidad.

Mira tenía en sus manos una cajita rectangular con tapita transparente. Contó que curiosamente en Auschwitz“en donde

nos sacaron todo, hasta el nombre” encontró un cuchillito, que es el que estaba

adentro de la cajita que ya circulaba entre nosotros. Con ese cuchillito, ella que “tenía ganas de comerlo

todo”, por consejo de su madre “cortaba un poco de pan y me dejaba algo para después”. Esto al mismo

tiempo que la limitaba, aunque igual hubiese sido imposible que saciara su hambre, la aliviaba, porque “quedaba algo

para después”. Mira contó esto ante la presencia de su hija Eva, segunda generación, y de su nieto,

tercera generación, que estaba acompañado por su novia. Fue un momento muy especial, de fuerte

encuentro emocional  y de  plasmación de la transmisión del legado. Son esos instantes privilegiados de la

vida en las que algo cierra y uno puede decir “cartón lleno”. Cuando alguien expresó que siente culpa de

haber sobrevivido,  Mira dijo : “yo no siento culpa,  siento asombro”. Asombro de asistir a lo que estaba

viviendo luego de haber sobrevivido a lo inimaginable y , tal vez desde ese lugar, , ni siquiera haberse

atrevido a soñar que la vida le podía ofrecer ese momento, de alguna manera, pleno y glorioso.

Freda  trajo un objeto muy querido,  un librito – cuadernito en el que había pegado unos sellos , que

hablaban del hobby de su hermanito. Dijo “quiero hacer un homenaje a mi hermanito”, no quiere que se lo

olvide, que su paso por la vida pase sin trascender.  Lo recordó en el  ghetto de Lodz, en donde vivían.

Era 5 años menor que ella, “flaquito, chiquito”, pero igual la ayudó muchísimo, ya que su madre estaba

enferma. Dijo en un momento: “nunca superé la muerte de mi hermanito”. Le pedimos el “librito”, que

también circuló entre nosotros.

Micheline habló de unas fotos y continuó Sara, quien sintió el mandato de traer un mantel perteneciente a

una familiar sobreviviente quien guardó, durante la guerra, en un  altillo, todo su ajuar. ¡Hermoso gesto!.

De nuevo vimos, la insistencia de tratar de impedir que los seres queridos y respetados hayan pasado por

esta vida inadvertidos. Los  objetos permitían recordarlos, que trasciendan, como también, reestablecer

de a poco, seguramente con límites, los huecos de lo quebrado.

 

Una amiga de Lea y Mira, Merka (Mary) Szewach que vive en Israel, escribió un poema con el que

terminó el taller. De su texto original en idish, Lea leyó la traducción al castellano que hiciera Mira.

           

           MADRE
 Madre  te quiero flores traer
Quiero la piedra cerca del corazón estrechar
Madre  te quiero flores traer
Y sentir que no estoy sola y llorar
Quisiera flores traerte , quisiera con vos conversar
Quisiera flores traerte , pero no conozco el lugar
Quisiera flores traerte madre , pero no sé adónde ir
Quisiera flores traerte madre , pero adonde , adonde dejaste de existir?
Quisiera traerte ramilletes floreados ,contarte que tengo patria ,familia ,lugar
Aunque de enemigos rodeados ,para nosotros judíos , Israel nuestro único lugar
Quisiera madre flores verter
Adónde los pongo? Acaso me indicas....
Quiero por vos y para vos versos leer , que expresen cómo me faltas
Y quiero traerte madre , versos y flores
No hay lugar en dónde buscar
Entonces los llevo en el corazón , lleno de dolor
En vez de depositarlos en el Sagrado Lugar.
  
 No hay más nada que agregar. Nos fuimos  con un sentimiento de gran emoción y plenitud.

 

Al día siguiente  Eva Stupnik, integrante del grupo Segunda Generación de Sobrevivientes, escribió este

poema inspirado en lo vivido en el taller.

                              
 Del taller de los objetos

Viví en la niña Lea
amoroso trapito
que acarician sus manos .
Irene , moneda – botón
botón – moneda,
vida y pan; pan y coraje.
Alberto ternura
trencito en el suelo,
jugando, cual niño.
Preciosa libreta,
con aires de Holanda,
amigas de Frida
¿etéreas?...¡eternas!
Dolor de Freda,
su  sabio hermano
¡niño por siempre!
Niña – niña,
eternamente niña.
Tus pies en el barro
de aquel nefasto campo.
Un cuchillito
también abandonado
quien sabe ,por cuales manos.
El pan cortabas
tu y mi abuelita
las rancias porciones
migaja tras migaja,
milagro tras milagro.
Un arco en el túnel del tiempo ,
un arco de luz  y de esperanza,
de la transmisión del dolor
al mensaje de la reparación.
Estuviste, hijo querido
mezclando tus vírgenes lágrimas
a los secos ojos de tu abuela
y a los míos de humedad constante.
Fui balanceando el pasado y el futuro,
sentí el equilibrio en mis manos,
mamá – yo - ¡tú hijo ¡
futuro reparador de aquel pasado.
Aquellos niños,
sabios maestros,
las cosas primarias.
Amor – Ternura.
Reparación y esperanza.

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