NIÑOS DE LA SHOÁ EN ARGENTINA
Boletín Número 6. Junio 2000
(¡qué lindo es estar junto con mis hermanos!)
Queridos amigos,
Ya promediando el año, vamos encaminando el proyecto de nuestro documental, nuestra película sobre los niños de la Shoá. Nuestro director, Bernardo Kononovich, sigue entrevistando a los miembros del grupo y elaborando el guión.
A partir de la próxima reunión, tendremos como invitados estables por el resto del año, a alguna cámara de video, tal vez luces, algún camarógrafo, dado que el director considera que el clima de nuestros encuentros es lo que más le interesa transmitir en su trabajo. No serán presencias ajenas puesto que estarán para ayudarnos a plasmar nuestras experiencias y reflexiones y darles un sentido prospectivo.
Nuestros encuentros, co-coordinados por Graciela Jinich y Diana Wang, se han constituido en un lugar de amigos con un clima amable y respetuoso. Contamos para ello con Frida Levy, siempre animosa y dispuesta, que llama a todo el mundo, se ocupa de los más mínimos detalles y con la colaboración en distintos momentos de Cathy Kertesz, de Francis Levy, de Helène Gutkowski e Irene Dab. Como el nuestro es un grupo informal, sin fines de lucro, la labor de todos es totalmente ad honorem, en la mejor tradición del voluntariado judío. El acercamiento de otras personas sería muy bien venido así el peso de la tarea podría estar más repartida tanto en esfuerzo como en creatividad.
- Las reuniones pasadas.
En las últimas reuniones hemos sido albergados por el IWO con la cariñosa recepción de su alma femenina, la querida Esther Schwartz. Gracias a esta institución, a Abraham Lichtenboim, a la comisión directiva y en especial a Esther por la generosidad de su oferta y su calidez.
En la reunión del mes de mayo, compartimos los conmovidos relatos de quienes fueron convocados a hablar por el Dia de la Shoá.
Hertie Taubenfeld y Hanka Jakubowicz en Rosario, Irene Dab en La Plata, Graciela Jinich en Mar del Plata y Diana Wang en Moisés Ville nos contaron de la acogida que recibieron, tanto ellas como sus palabras, de las reacciones, unánimemente agradecidas de sus públicos, en especial, en lo relativo al mensaje de vida que trae. Curiosa sorpresa resulta el brindar un mensaje de vida como consecuencia de tanta muerte. Pero en ello se expresa algo del espíritu inquebrantable de muchos de nuestros sobrevivientes y, en especial, el de nuestro grupo.
En la misma reunión, contamos con la visita de Pola Singer, una sobreviviente de Polonia que nos hizo saber algunos detalles de sus peripecias en tiempos de la Shoá, los caminos que la llevaron desde su Lwów natal hasta Varsovia, su trabajo con la resistencia en la obtención de documentos arios. Riquísimo relato que evocó en todos los demás aspectos de sus propios caminos.
En la reunión del mes de junio nos visitó Isaías Kremer, “campeboy” como él mismo gusta llamarse, escritor –pampeano, ingeniero agrónomo, rabino- empecinado en el rescate de los últimos judíos del campo, quien nos deleitó con sus relatos, reflexiones y comentarios. Nos acercó la experiencia de la adaptación de los judíos llegados de pobres sthtlaj a esta nueva geografía, costumbres, idiomas y la forma en que construyeron sus nuevas vidas. Para muchos de nosotros fue la primera vez que tomábamos contacto con estas experiencias y vivencias y para aquellos que ya conocíamos sus cuentos (tanto los aparecidos en diarios y revistas como los de su libro “Milongue fun frai”) fue el re-encuentro con la alegría de ser judío.
- Viajeros
Varios de nuestros miembros han estado ausentes por viajes (Mariette Diamand, Alberto Neuberger, Helène Gutkowski). En la reunión de junio esta última, Helène, la autora de “Érase una vez Sefarad”, nos contó, emocionada, en breves pantallazos sus impresiones sobre su visita a Polonia. “Era una asignatura pendiente para mí” nos dijo, “algo que anhelaba tanto pero que al mismo tiempo temía”. Comentó que la había sorprendido “enormemente encontrar una Polonia verde, florida, con cielos azules, climas amables. “En mi imaginación todo era gris, nieve, barro...el contraste fue muy fuerte”. Dijo que hubo dos momentos de un altísimo impacto. Uno fue la visita a Auschwitz. “Yo me había jurado nunca poner mis pies en un campo de concentración, y ahí estaba, mirando a mi alrededor en una especie de desdoblamiento, estaba y al mismo tiempo no estaba ahí... fue extraño y conmovedor”. El otro momento que relató, presa de una emoción muy profunda, fue la visita al pueblo de sus padres y la conversación, en la puerta de que había sido su casa, con dos mujeres, una de las cuales dijo “yo tenía trece años cuando se los llevaron” y Helène nos repitió ese “los”, el “se los llevaron” pues ahí veía a todos esos familiares asesinados durante Shoá. Siguió hablando la mujer, “vi cómo los hacían salir de las casas y en una larga fila los hacían caminar hacia donde salían los trenes”. Al volver a París, le contó esto a su prima, una prima con la que se siente muy identificada, quien, como cerrando un círculo interrupido, le dijo: “en esa fila, en esa misma fila, estaba yo”.
- Próximas reuniones.
* El lunes 3 de julio, en casa de la familia Kertesz, contaremos con la visita del periodista Herman Schiller quien reflexionará con nosotros acerca de distintos aspectos de nuestra realidad en el mes de otro aniversario del atentado a la AMIA. Conocedor como pocos de los enclaves antisemitas de nuestro país, tema que también abordará. También acaba de visitar Cuba donde estuvo en contacto con los miembros de la comunidad judía local y nos trae interesantes relatos de su experiencia allí.
* El lunes 14 de agosto será la siguiente y girará alrededor de reflexiones de miembros del grupo sobre nuestra condición de Niños de la Shoá. Por ejemplo: ¿Qué significa? ¿a qué nos compromete? ¿cómo es la relación con nuestros hijos y nietos? ¿Hemos sucumbido bajo la Shoá o hemos seguido nuestra vida? ¿Cómo ha sido eso? ¿Cómo seguirá?
Hay gente que con sólo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales;
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con sólo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas;
que con sólo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con sólo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después como si nada.
Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es así, TAN NECESARIA!