NIÑOS DE LA SHOÁ EN ARGENTINA

                 Miembros de la Federation of Jewish Child Survivors of the Holocaust

 

 

 

Boletín nùmero 3 – diciembre 1999

 

Queridos amigos:

Nuevamente nos acercamos a ustedes. Esta vez para celebrar el fin de este año.

Cada indicador del paso del tiempo, cada año de vida, cada casamiento de nuestros hijos, cada nacimientos de nuestros nietos, cada celebración, son señales de que hemos vencido un plan que nos estaba destinado, que la vida ha triunfado, que nuestra simiente sigue abonando al mundo. Por ello celebramos, también, este fin de año.

 

Datos curiosos:

Este año 2000 de los cristianos corresponde al 1378 de los musulmanes, al 5113 de los mayas y al 5761 de los judíos. Dice Eduardo Galeano que “el nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del Imperio Romano que, un buen día, decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera (como seguimos haciendo los judíos). La cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día el papa de Roma decidió ponerle fecha de nacimiento a Jesús aunque nadie sabe cuándo nació”.

 

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Tenemos tres años:

Ya cumplimos tres años de reuniones. Nuestro grupo de “Niños de la Shoá” ha ido creciendo y nuestros lazos se fueron consolidando.

 

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Algo de nuestra historia.

Al principio, en 1997, unas pocas personas que siguen siendo el motor principal de esta persistencia, comenzaron a encontrarse al descubrir lo bien que les hacía estar juntos. Fueron reuniones en las que se contaron las historias personales, tan parecidas y tan diferentes, y entonces se generaron vínculos, convergencias, experiencias compartidas. Para muchos fue la primera vez que pudieron decir de viva voz lo que siempre habían callado. Para muchos fue la primera vez que encontraron oídos que no  huían de recuerdos tan doloroso, que podían soportar escudarlo, que podían comprender y aceptar.

El segundo año determinó un cambio importante porque empezaron a circular por el grupo tanto nuevos niños de la shoá que encontraron acá un lugar receptivo y amable, como invitados que aportaban informaciones, miradas, experiencias que resultaron altamente enriquecedoras.

A partir de entonces, nuestras reuniones estuvieron destinadas, más que a compartir nuestras historias personales, a aprender, a reflexionar, a abrirnos a nuevas formas de pensar que nos brindaron contextos renovados de comprensión de nuestras experiencias. Hemos visto juntos la película The long way home”, un documental excepcional del Centro Simon Wiesenthal y hemos rememorado algunas cosas y hemos aprendido otras que sucedieron a quienes eran mayores entonces.

 

Algunos de nuestros invitados:

-        Natan Sonis, con quién hablamos de “La vida es bella”, sus sentidos y el impacto que nos producía.

-        Mary Godward Genero pertenecienteo a la escuela Northlands que nos contó la experiencia del viaje a Francia y Alemania con un grupo de alumnas par estudiar “in situ” temas relativos a la shoá.

-        Martha Wolf que nos habló de uno de sus libros y, básicamente, de su dolorosa experiencia en ocasión de la pérdida de su hija yd el proceso de recuperación, proceso que los niños de la shoá conocemos tan bien

-        Miriam Lewin, luego de su viaje a Polonia con Marcha por la Vida y de la realización del documental para Canal 13 con nuestra Irene Dab y sus salvadores en Varsovia.

-        Abraham Huberman que nos habló de las condiciones en Europa que permitieron el ascenso del nazismo

-        Eliahu Toker que compartió con nosotros, además de su libro recientemente aparecido, los grandes poetas que hablaron en idish de la shoá.

-        Bernardo Kononovich con quien no pudimos compartir su película “Atención” por un problema de volumen en el televisor que teníamos, cosa que enmendaremos el próximo año y tendremos el placer de verla, debido a que toca tomas que nos interesan directamente, como la relación entre los sobrevivientes y sus hijos respecto al peso de las experiencias de la shoá.

 

Hemos asistido, en tanto grupo, a:

-        La obra de teatro “Un puente hacia el mañana” de Norma Mazur, basada en un ahistoria real sobre la vida de una niña durante la shoá

-        El pre-estreno de “The last days”, documental de la productora de Steven Spielberg con el testimonio de cinco sobrevivientes húngaros.

 

Actividades de miembros del grupo:

-        Caty Kertesz con Graciela Jinich presentaron charlas en colegios judíos y no judíos en Rosario y también en varios programas de televisión abierta.

-        Irene Dab visitó el colegio Siglo XXI, ORT, escuelas en Rosario, en televisión y radio, en la Municipalidad de Morón (exhibición “Un día en el gueto de Varsovia” organizada por el INSADI y la Municipalidad de Morón en una actividad abierta a la comunidad de todo el día)

-        Varias presentaciones en radio Jai de katy Kertesz, Alberto Neuburger, Hertie Taubenfeldy Diana Wang

-        Encuentro de Katy Kertesz y Frida Levy con Manuel Tenenbaum y Pedro Olchansky del Congreso Judío Latinoamericano que publicó en us newsletter la existencia de nuestro grupo.

-        Conferencias de Diana Wang en Colombia

-        Presentaciones de libros: “Erase una vez Sefarad” de Hélène Gutkowksi, “El silencio de los aparecidos” de Diana Wang y “Seis Millones de veces uno” de Eliahu Toker y Ana Weinstein.

-        Publicación de una nota en Mundo Israelita a raíz de la cual se acercaron muchas personas.

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Reconocimiento

Queremos compartir con todos el reconocimiento que sentimos por la fe, el entusiasmo y el empeño que ha puesto siempre Graciela Jinich, sin cuya colaboración probablemente no habríamos podido pasar de las primeras reuniones.

 

 

Un cuento para terminar el año pensando

 

El elefante
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.
También a mi como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal ... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
Qué lo mantiene entonces?
Por qué no huye?
Cuando tenia cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes.
Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:
* Sí está amaestrado... ¿Por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca ... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mi alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
"El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse.
Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que NO PUEDE.
El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sentís poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... Jamás ... intentó poner a prueba su fuerza otra vez ...
Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo...
No puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO TU CORAZON.

 

 

 

 

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FELIZ AÑO NUEVO

HASTA MARZO 2000

 

 

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