Visita a papá

 

    - ¿Vamos?

    No era necesario preguntar adonde. Cuando mamá decía ¿vamos?,  sabíamos que hablaba del cementerio.

    - Sí mamá, vamos.

    - No sé si avisarle a tu hermano, sabés cómo es, no cree en estas cosas.

    - Yo tampoco.

    - Es distinto... vos me acompañás... no sé, con él me da vergüenza, ¿se lo pedirías vos?

    A las diez de la mañana del domingo siguiente, fuimos juntos a buscarla.

    Estaba contenta. Desde que nos habíamos casado y vivíamos cada uno con sus familias que no habíamos vuelto a estar solos, entre nosotros, como cuando éramos chicos.  Faltaba papá, claro, ya hacía cinco años.

    Ni bien se sentó en el auto empezó a hablar.

    - No saben Raja lo mal que está... Siempre hablaba de Mietek, que era un don nadie, que no servía para nada... pero ahora que se murió, es ella que no sirve para nada. Un derrame dice que tuvo. ¿Qué va a tener un derrame?... ¡dicen que se suicidó!, tan calladito que parecía, abrió el gas y se quedó dormido... Ella  no dice  nada, llora y dice ay mi Mietek! Por qué Dios me lo llevó? Cómo lo quería!... ¡Qué lo va a querer! ¿Eso es querer? Todo lo que él hacía le parecía mal, lo criticaba delante de cualquiera, como un trapo de piso lo trataba... que lo quería dice... ¿delante nuestro se lamenta y llora?... y la tienen que ver... seguro que era él que lavaba y planchaba la ropa, porque se viene con todo arrugado y sucio... no se da cuenta... o no le importa; se olvida de todo... debe ser la arterioesclerosis... algo no le anda bien allí adentro. Y ella se queja... ¡Pobre Mietek! Vaya uno a saber qué vida tenía con ella, por qué abrió el gas...

    - ¿Y Raja, juega tan bien como siempre?, se me ocurrió preguntar.

    - ¡Qué va a jugar bien! Está tan distraída, no se acuerda de la carta que salió y la espera como si nunca hubiera salido, ya no tiene la memoria de antes. Nada se le escapaba, ¡era una viva!, ahora ni suma bien.... la semana pasada estaba por hacer premio, sólo un juego le faltaba ganar para hacer premio, tenía ganado el partido en la mano y no se dio cuenta.... Debe ser la arterioesclerosis... ¿no será Alzheimer? dicen que la gente se vuelve como loca....

    - No exageres mamá, no debe ser para tanto.

    - No sé, me da rabia que hable tanto de cómo lo quería al pobre de Mietek....

    - Bueno, tampoco era tan pobre, él también hizo de las suyas.

    - La verdad.... Un negocio de oro tenía! ¡En pleno Once, Corrientes y Azcuénaga, a la calle, con tres vidrieras grandes y transparentes! ¿Qué hizo de él? Drek[1] hizo, ¡eso! Lo dejó caer.... Raja le decía vendé cosas importadas como hacen todos, comprale a los chinos, comprale a los coreanos y él no, siempre creía que sabía todo, haciendo la misma confección de hace cuarenta años, esos modelos para viejas que nadie quiere comprar... Poné una marquesina con luces, con colores, que todo el mundo vea el negocio le decía Raja que no era nada tonta, pero él no, que cuesta mucha plata, que la gente sabe dónde está el negocio, todo el mundo lo conoce, no hace falta. La gente quiere pagar con tarjeta Mietek decía Raja, American Express, Banelco... y Mietek hacía chistes con eso Banelco, Shmanelco... a mí me pagan al contado, ij vil heise lokshn[2], nada de plástico y así enterró el negocio, una verdadera mina de oro... Era un shlemazl[3] ¿No saben qué le pasó a la pobre Balka? Ella sí que está mal. Me parece que de verdad tiene Alzheimer o por lo menos un tumor por allí cerca. ¡Hace cada locura...! El domingo pasado le dijo al pobre Pascual, el mozo, ese viejito que está en el club hace tanto, que tuvo el derrame hace dos años y se salvó...¿se acuerdan?, ahora apenas si mueve el brazo izquierdo pero no saben lo bien que se arregla, va y viene con la bandeja, se acuerda de todo.... bueno, pero no importa Pascual, se trata de Balka. ¡Increíble! Escuchen porque no van a creer. Fue a la cocina, allí donde prepara los pletzalej[4] con pastrón y íguerques[5], y, agárrense fuerte: ¡le propuso ir a la cama!.

    - ¿A PASCUAL?, dijimos a coro.

    - (riendo) ¿qué me dicen?... no me digan que no está loca... a la cama... ¿a quién interesa ir a la cama? ¿Para qué? ¿Qué quiere hacer allá? ¿Tiene algo lindo para mostrar? ¿Busca alguna emoción nueva? ¿A esta edad?... ¡Vamos..! y encima con el pobre Pascual.... que sólo tiene ojos para la propina.... ¡Loca! está verdaderamente loca...

    - Balka fue siempre una mujer muy sexy mamá, le recordamos.

    - ¡Y qué sexy! Sexy es poco, una bomba, una máquina...ella entraba y todos la miraban, siempre con los sweaters ajustados, esas tsitses[6] como globos, su tujes[7] orgulloso, allí estaba ella, como un grito que no se podía no escuchar..

    - El hijo de Balka se llama Bernardo, ¿no?

    - Sí, pobre muchacho, la madre lo tiene loco, la tiene que llevar, traer, como un esclavo.

    - Tiene su casa, sus tres hijos, su mujer, ¿qué quiere Balka de él?

    - Sí, no sé.... La mujer además no está bien, no sé, algo de la cabeza, dicen que está siempre de mal humor, que tiene muy mal carácter, el pobre Bernardo no tiene una buena vida, no tuvo suerte...

    - Y encima, tener que ocuparse del monstruo de la madre - se nos escapó.

    - Tanto como monstruo.... una madre es una madre, ¿qué va a hacer?, ¿la va a dejar abandonada?... eso es cruel, inhumano...

    - Sería ojo por ojo, también Balka fue cruel e inhumana con su hijo - insistimos.

    - Eso no importa. Ya pasó. Lo que pasó pasó. Ahora es vieja y el hijo se tiene que ocupar. Dice Mania que como cada día está más loca la van a poner en un geriátrico, ahí donde atan a las camas... No sé qué hicieron con la plata del departamento, lo vendieron, se guardaron todo y ella ¡que reviente!. Dice Mania que la semana pasada tiró toda su ropa por el balcón, que si no fuera por el portero que juntó todo, se quedaba sin nada. Un tumor debe ser, un tumor de esos que trastornan a las personas, que las hacen hacer cosas raras....

    - Tan raras no son mamá - opinamos- lo que hizo es proponerle a un tipo ir a la cama o quedarse sin ropas, que es bastante parecido a lo que parece que hizo toda su vida....

    - Pero eso no basta para que el hijo la ponga en un geriátrico y la aten a la cama, no me digan... ustedes no serían capaces de hacer una cosa así conmigo, ¿no es cierto? porque yo prefiero morirme antes...

    - Mientras no lo invites a Pascual a acostarse con vos....

    - Con ustedes no se puede hablar. ¿Qué tengo que hacer yo con Pascual o con cualquier otro? ¿Estás loco? ¿Y para qué quiero yo ir a la cama? Todo lo que quiero es dormir, dormir y mirar la televisión, ¡basta con todas esas cosas! ¡bastante ya tuve con papá que en paz descanse! ¡Tenía un temperamento ese hombre! Una mujer como Balka era justo para él, llena de fuego, llena de vida... pero igual no es para ponerla en un geriátrico... ¿Se enteraron de la nuera de Rújel?

    - ¿La que se casó con el radiólogo o la que se casó con el arquitecto? - preguntamos.

    - La del radiólogo. Ese arquitecto no sirve para nada; camina con esa barba como un ministro, pero parece que sólo vende sillas, como arquitecto no vale nada. El radiólogo, ése sí que es un mentch[8] Todos decían que era gordo, que era pelado, que era tartamudo, que seguro era impotente, homosexual, todo decían de él, pero mírenlo como llegó, triunfó y les puso la tapa con ese instituto en La Matanza que trabaja con todas las obras sociales que existen, no sabe qué hacer con la plata que gana.

    - ¿Y qué pasó con la nuera?

    - Bueno, pasó con ella como muchas veces pasa en la vida: nunca se puede saber, recién se sabe al final, cuando uno se muere. Era una chica morochita, flacucha, sin gracia, tímida, ¿se acuerdan del casamiento?, parecía que pedía permiso para estar en su propia fiesta. Los padres en un rincón, como venidos del campo,  no sabían cómo comer, cómo pararse, cómo saludar... Rújel se movía como una reina, la gran majeténeiste[9], la única, era "su" fiesta. La pobre chica, sin roce, sin desenvoltura, parecía que sólo quería escapar, que todo termine. No se llevaba una gran metsíe[10], el radiólogo tampoco era lindo, ni inteligente ni nada, ¿qué tenía la pobrecita para ponerse contenta? Encima estaba el hermano, el arquitecto, el mimado, con esa esposa que parecía un pimpollo, fina, elegante, hermosa. ¿Qué tenía que hacer la pobrecita?, una cenicienta al lado de esa cuñada, peor que el patito feo. Pero la vida da vueltas y ahora todo está al revés. El pimpollo, la elegante, la fina trabaja como vendedora en una boutique de la calle Arenales, todos los días de 9 de la mañana a 8 de la noche y el "patito feo" es toda una dama, con ama de llaves, chofer y todo, se viste en las mejores casas -nunca en la boutique donde vende su cuñada, dice que prefiere ropa firmada, de buena sastrería-, se pulió, estudió, va a conciertos y a conferencias y ahora es hasta una dama de beneficencia, trabaja con las señoras de embajadores en la Hadassa y todo eso.

    - Pero ¿qué le hizo a Rújel?

    - ¡Ya va! ¡ya va!, no puedo todo junto, esperen. Esta Rújel, ustedes saben, vive sólo para mostrar, el mundo, la gente que la rodea, en ellos se mira. Fue terrible para ella tener esa nuera, se quiso morir cuando el hijo la trajo a la casa. ¿Qué tenía para contar de ella? ¿Para qué servía? Nada, no podía decir nada, entonces se callaba la boca y la despreciaba. Esa nuera era la única mancha de su vida que había bordado hasta en los detalles más chiquitos. Los primeros años la pobre nuera no existía,  la dejaba de lado, la hacía servir la mesa, no le hablaba, la humillaba, la avergonzaba, decía delante de todos pobre, ella no entiende o mejor traé el café. Pero, la pobre nuera,  pasados estos años, le devolvió todas las atenciones y en un solo golpe. Ahora que es tan dama, la invitan a todos lados, se volvió todo un personaje y la pobre Rújel se desvive para que alguna vez la lleve, para decir que es la suegra. Habla de ella todo el tiempo, por fin tiene con qué mandarse la parte. Pero miren cómo son las cosas. Parece que al final hay una justicia en algún lado. El otro día se hizo una cena en el asilo de Burzaco. Rújel le contó a todo el mundo que su nuera era la organizadora, que habían juntado no sé cuánta plata y que ella iba a ir, que la había invitado especialmente con una tarjeta escrita a mano en letra gótica y que trajo una persona a su casa. Todas las personalidades estaban, el embajador, los presidentes de las organizaciones más importantes. Rújel caminaba embobada entre todas esas personas famosas, se sentía en su salsa, donde siempre soñó estar. ¿Al lado de quién la habrían ubicado? ¿En la mesa de los grandes industriales? ¿O tal vez con las damas de Hadassa? ¿Con los de Sherit Hapleitá[11], con los de la DAIA? No veía la hora de saber dónde estaría sentada. Disfrutaba anticipadamente del placer de verse donde siempre debería estar. Después de la recorrida por el asilo, antes de que empiecen los discursos, entraron en el comedor. Dicen que fue una cena nunca vista en Burzaco, un lujo, una distinción, la mejor porcelana, copas de cristal, hasta plato de sitio había, como la mesa de Mirtha Legrand. Cada uno fue a sentarse a su lugar, buscando su nombre. ¿Para qué voy a seguir hablando? No estaba. Empezó por la mesa principal, no encontró su nombre. Siguió por las que estaban más cerca; tampoco. Y así hasta la última de todas, la que estaba allá atrás en el rincón... el nombre de Rújel no estaba en ningún lado, no había lugar para ella. Tuvo que ir a sentarse en el fondo, con los viejos del asilo, cerca de la puerta de la cocina, con sus aros dorados, sus pulseras, su pelo duro con spray y el vestido brilloso que se había comprado especialmente en lo de Elsa Serrano. Con los viejos se tuvo que sentar...

    Su chismorreo se diluía a la vista de la entrada del cementerio por la avenida Crovara.

    - ¿Compramos flores? - preguntó tímidamente cuando bajamos del coche.

    - ¿Para qué?

     - Sí, la verdad, para darles de comer a los floristas, para eso sirve, mejor no.

    Era un día de sol, fresco, tranquilo. Había bastante gente en el hall central. Algunos, sentados en los bancos de madera esperando en silencio que se hiciera el baño ritual previo al entierro; otros  de pie, conversaban con parientes o amigos;  grupos de personas con gestos en sordina. Salía en ese momento una procesión encabezada por carro que llevaba un féretro  de madera oscura y lustrosa, cubierto con un manto negro y la estrella blanca, seguido por una pequeña columna de gente abatida. Los dejamos pasar. Lo nuestro no era tan reciente ni ya, para nuestra sorpresa, tan triste.

    Emprendimos la corta caminata hasta la mirada de papá. Parecía saludarnos. ¡Esa costumbre de poner las fotos en las matseives[12]! Mamá se acercó, lo besó, sacó algunas hojas que cubrían el granito negro, sopló el polvo y miró complacida las tres piedritas que había en el borde derecho.

    - Luszka viene siempre temprano, no falta ningún domingo, seguro fue ella y sus hijos tal vez... siempre se acuerdan de papá.

    Se acercó a la tumba del marido de Luszka que estaba unas tres tumbas a la izquierda y murmuró algo que no escuchamos. Volvió y dijo:

    - ¿Llamamos a un rabino para que rece algo?

    - Rezá vos, ¿para qué necesitás al rabino?

    - No sé... él sabe.

    - ¿Qué sabe?

    - Lo que hay que decir... no sé, las palabras, cómo se habla con Dios.

    - ¿Y vos no sabés hablar con Dios? Los judíos podemos hacerlo, ¿no lo decía tu papá?, no necesitamos intermediarios, ¿para qué querés un rabino? Además, te va a costar por lo menos cien dólares...

    - La verdad que tienen razón, podemos hablar nosotros, como hago siempre.

 Y sin dudarlo, parada a un costado de la tumba, mirando a la imagen congelada de papá en sus años de plenitud, dijo:

    - Querido mío, acá estoy con tus hijos. Mirá: te vinieron a ver. ¡Parece mentira! Cinco años que te fuiste... ¡cómo vuela el tiempo! (suspira). ¿Te acordás cómo nos reíamos cuando pensábamos en estar enterrados acá, los dos juntos? A la izquierda Misia, enfrente Jusek, atrás Icik.... Todas viudas dejaron.... ¿juegan un pokercito alguna vez?... ¡Buena patada les dimos a esos nazis, que se pudran en el infierno! ¡No pudieron con nosotros! Tanto me juraste que me ibas a cuidar, que no me iba a pasar nada... ¿Te acordás cuando escuchábamos en el escondite a los aviones que pasaban llenos de bombas?...¡qué miedo teníamos! ¡cómo temblábamos! Vos te acostabas arriba mío, me acariciabas el pelo, como si fuera un bebé y me decías ¡sh!... tranquila.... nada va a pasar... si cae una bomba, primero me matan a mí, vos te vas a salvar. ¡Tonto! No había fuerza que nos pudiera salvar... casualidad, fue sólo casualidad, pero nunca te lo dije... ¡estabas tan orgulloso de creer que era por vos! Ahora ya no importa. Te juro, vengo acá y miro las fotos y parece que estoy en una reunión de amigos.... (mirándonos) No me miren así, no estoy loca... a papá puedo decir estas cosas, él no se asusta... si no les gusta, vayan a dar una vuelta o no me oigan.

    (Vuelve la mirada a la foto) Tengo mucho para contarte. Siempre te gustaron mis plotkis[13]. Primero que nada, te quiero decir que podés estar tranquilo, que sigo sola, todavía no me casé ni me fui con nadie ni pienso hacerlo, estoy en nuestra casa y duermo sola en nuestra cama. No te preocupes que hablo delante de los chicos, ya son grandes, saben lo celoso que eras. ¿Creías que no se daban cuenta? Sabían todo... mirálos ahora cómo se burlan de mí, yo sé qué piensan, que acá hay sólo una piedra, me miran como si estuviera loca... ¿qué quieren que haga, a ver? ¿qué puedo hacer?... Bah, qué me importa... ¡dejálos que piensen lo que quieran! ¡menos mal que estás acá, que tengo un lugar donde ir a hablar! Entonces, quedate tranquilo, fuiste y serás mi único amor, el único hombre de mi vida... No hago una novela... no te rías de mí. ¿A quién más podría aguantar, a ver? ¡Mirá que eras loco vos....! Ponerte celoso.... pero, ¿vos te creés que yo necesito otro hombre? ¡Qué poco me conocés!...¿Tanto miedo tenías de que te dejara?... ¡Tonto que sos! ¡Ni loca, mirá lo que te digo, ni loca estaría con otro hombre, aunque me prometa no sé qué, el más grande tesoro, nada, nada me interesa! La verdad, es descansado estar sola... me cansé de tantas obligaciones, ya basta con todo eso.  ¿Ves?...me cambié el color del pelo, tan oscuro no me quedaba bien, me hacía más vieja... vos sabés como me gusta estar bien, vestirme, arreglarme, ¿qué vas a hacer? no puedo cambiar... No me gusta parecer una vieja, estar hecha una porquería. ¿Viste esas mujeres que parecen jubiladas que arrastran los pies que no tienen ganas de nada? Jubiladas de la vida, digo, ya no les importa, no tienen vergüenza.... ¡Nunca me vas a ver así! ¡Nunca! Si supieras lo mal que estuve en febrero... ya estaba segura que me moría, que esta vez sí, esta vez por lo menos la silla de ruedas, la chata y todas esas cosas. ¡Zol Got upitn[14]! En un momento estaba bien y enseguida ya no era la misma, ¡me vine abajo terriblemente! Tengo una nueva enfermedad, osteoporosis. ¿Qué es, vas a decir? No sé, algo de los huesos.... mirá,  es una jolera[15], eso es lo que es... Y ahora está de moda, todo el mundo la tiene, hasta por la televisión hablan de esto. Bueno, ya conocimos mejores cosas que estaban de moda,... ¡un dolor! ¡un dolor insoportable! y tenía que empezar con médicos, y ya sabés cómo es, los llamás y ¡kaput[16]!... con ellos es siempre igual, grandes doctores, grandes profesores pero en el fondo ¿qué? ¡no saben nada!, ¿para qué estudiaron tanto? si parece que adivinan, Vamos a ver cómo anda con esto dicen, y si todo va bien son grandes jujems[17] pero si no, empiezan con filosofías, que el cuerpo es un misterio, que todavía se está investigando... y uno está listo... ¿Creés que saben algo? ¡No! ¿Qué van a saber? Prueban, ensayan... A mí me dieron tantos remedios que me destrozaron el estómago, hinchada como un sapo estaba, con unos dolores, unos cólicos...¿qué te voy a contar?, mejor no estar en manos de ellos... ¡un milagro que estoy bien, caminando, parada! ojalá que siempre pueda venir a verte así, con los chicos. ¡Tengo tanto para pedirte! ¡Tanto! Primero para nuestros nietos, que vivan hasta ciento veinte años, dales salud, dales felicidad, que sean buenas personas, que la gente los quiera, que los respeten, que tengan una familia, que  nunca sepan de miedo, que duerman tranquilos. Después para nuestros hijos, que vivan hasta ciento veinte años, que estén sanos, que estén bien, que sigan trabajando, que no les falte nada, que lleguen a viejos acompañados, que hay que aguantar porque si no uno se queda solo y es muy triste quedarse solo, es muy triste no tener con quien hablar. Al final para mí. Yo..., danken Got[18], estoy bien, voy a jugar los miércoles, los sábados y los domingos con todas las viudas;  la casa está bien, tengo para pagar las cuentas, duermo bien... verdad que a veces me olvido de alguna cosa,-no me salen los nombres de los actores ni los políticos-, ya no tengo veinte años, a veces me distraigo, pienso en cuando éramos jóvenes, tan llenos de vida y de sueños.... ¡siempre querías cantar! ¡cómo querías vivir! me acuerdo tanto de los tiempos pasados... ¡Cuántas cosas pasamos juntos!... ¡Toda la vida! ¿Quién podía decir que íbamos a salir vivos de allá? ¿Quién? Si no valíamos nada...no éramos nada. ¿Y cuando vinimos acá?..¡¿Argentina?! ¿Quién escuchó hablar de Argentina? Bueno... sí, hablar se hablaba, que acá ponían a las chicas como curves[19], que era peligroso... pero ¿un país para vivir? ¡Jamás! Y ya ves.. vinimos y todo estuvo bastante bien... Trabajamos, luchamos, ahorramos, volvimos a vivir, soñamos... tuvimos los hijos, los casamos, viajamos... y después, un día, todo terminó, tu operación,  tantos años que te cuidé... ¡Ni un minuto te dejé! ¡Cómo corría con los médicos y las internaciones y las operaciones...! ¡Todo hice para que hasta el último minuto estés bien! Ahora era yo quien te cuidaba, yo tenía que acostarme arriba tuyo para que nada te lastimara. Los chicos saben, ellos vieron como me deshacía, saben cuántas veces pensaba en morir, que no podía aguantar más... Por eso... entendeme, yo sé que estás solo, que me estás esperando, que te aburrís...pero por favor no tomes a mal... ahora quiero un poco para mí.... No digo para siempre, te pido sólo un poco de paciencia, un poquito más...¡¡¡hay tantas cosas que quiero ver todavía!!! ...unos años... sólo unos pocos años más y después juntos para siempre...

    Quedó un instante en silencio mirando la foto. Cerró los ojos. Suspiró. Se acercó y la besó. Dio un paso atrás y volvió a acercarse. Inclinó su cuerpo y, sonriendo, la acarició. Luego, resuelta, giró hacia nosotros.

    - ¡Ya está!, papá se va a ocupar. Vamos a casa.


 

[1] Drek (idish): mierda.

[2] Ij vil heise lokshn (idish): quiero fideos calientes. Se usa “lokshn” (fideos) como sinónimo de dinero, debido a que son blandos, por oposición al oro que es duro.

[3] Shlemazl (idish): desafortunado, desgraciado, pobre tipo.

[4] Pletzalej (idish): pancitos con cebollita frita.

[5] Íguerkes (idish): pepinos.

[6] Tsitses (idish): tetas.

[7] Tujes (idish): culo.

[8] Mentch (idish): persona.

[9] Majetéineste (idish): consuegra.

[10] Metsíe (idish): ganga, pichincha.

[11] Sheirit Hapleitá (hebreo): literlmente “los que quedaron”. Agrupación de sobrevivientes de la Shoah.

[12] Matseive (idish): lápida, monumento funerario.

[13] Plotkis (polaco): chismes.

[14] Zol Got upitn (idish): que Dios proteja, que no lo permita.

[15] Jolera (polaco): cólera, peste; se usa como sinónimo de porquería, cosa mala.

[16] Kaput: terminado, listo.

[17] Jujem (idish): sabio, a veces sabihondo.

[18] Danken Got (idish): gracias a Dios.

[19] Curves (idish): putas.